Natural belleza

Un país pequeño con una gran belleza natural. Es una joya en el hermoso Caribe centroamericano.

A small country with a natural beauty. It is the "Jewel" of the Central-American Caribbean.

Um pequeno pais com uma beleza natural. E mesmo uma joia no formoso Caribe centroamericano.

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es...Belice. IT IS...BELIZE. é...Belize

es...Belice.  IT IS...BELIZE.  é...Belize
Belice (en Centroamérica)

domingo, 17 de febrero de 2013

Fin de semana

Desde Belice

BELICE EN FIN DE SEMANA.  (1 de 2)

Publicado: Lunes, 29 de marzo de 2010.  Sección Imagen del Diario de Yucatán.

Jorge Luis Hidalgo Castellanos 

 Los feriados de la Semana Santa pueden ser un pretexto para visitar Belice para quienes no guardan religiosamente la Pascua. Sin embargo, no es necesario tener varios días para viajar al vecino país, aunque claro esta que debe considerar algunas cosas, como por ejemplo si vive en Campeche, Yucatán o en Quintana Roo; y si reside en este último, no es lo mismo estar en el norte que en el sur, pues desde Chetumal hasta un día basta para pasarlo bien en algún lugar de Belice.

Desde cualquier lugar de la península, un fin de semana es suficiente para adentrarse en esa terra incognita llamada Belice, que sigue sonando tan exótica y desconocida para la mayoría de nosotros como lo era para los conquistadores españoles hace siglos y quienes por desinterés (zona sin metales preciosos para la Corona) descuidaron estas selváticas y tórridas tierras.

A diferencia del periodo colonial ahora existen carreteras y conexiones aéreas o marítimas que permiten viajar a “la Joya” (the Jewel) del Caribe, como a los beliceños les gusta llamar a este pequeño país centroamericano y solo requiere de voluntad para hacerlo, aunque a decir verdad conocer el ingles siempre ayuda para evitar contratiempos. Desde Cancún puede tomar un vuelo diario de Maya Island Air –aerolínea local con aviones de 60 pasajeros- con servicio de bordo que en 45 minutos le lleva a Belize City. Si esta en Chetumal puede abordar, los fines de semana, un barco que le traslada a San Pedro por poco dinero y los mismos minutos que el avión mencionado. Y si prefiere o viene con mas gente, su coche es la mejor opción para ingresar a Belice por la frontera de Subteniente López, a 15 minutos de Chetumal, único punto fronterizo formal que cuenta con un puente operativo sobre el portentoso río Hondo, frontera natural con the Jewel, línea que comparte hacia el occidente con el arroyo Azul (Blue Creek). A pesar de haber sido colonia británica, en Belice se maneja por l derecha, como en México. Si viene desde el norte de la península –Cancún, Mérida, Campeche, etc.- verá la señal antes de llegar a la capital de Quintana Roo y deberá desviarse a la derecha, asegúrese de pasar por una glorieta o rotonda. Atención: no se confunda con la señal que dice “Belice 120 km” puesto que se refiere a Belize City y no al país, cuya frontera queda a menos de 10 minutos de ese letrero. Una última opción es viajar en autobús, pero no es recomendable puesto que no tendrá el confort ni el aire acondicionado al que esta acostumbrado el pasajero común en México. Sin embargo, si le gustan las aventuras no evite tomar el bús.

Pasando el puente internacional, donde se da al viajero la bienvenida a Centroamérica, tendrá dos alternativas: a) visitar la Zona Libre de Corozal (ZLC), pagando una cuantía mínima por ingreso, una especie de centro comercial con varias naves y tiendas libre de impuestos, en cuya periferia también hay casinos y un hotel. Tome en cuenta que dependiendo de lo que compre y la cantidad podría tener que pagar aranceles en la aduana mexicana, pues hay una franquicia límite por persona, en fin que ahí puede pasarse un día o solo algunas horas, pero a veces muchos minutos se pierden en las colas para salir; b) Continuar por la desviación de la derecha hacia las instalaciones beliceñas de la frontera de Santa Elena. A esta alturas, si no lo obtuvo en México, es recomendable preguntar donde comprar un seguro para su vehículo. Existen en la frontera oficinas de algunas aseguradoras beliceñas como RFG, Atlantic o ICB, de ésta puede distinguir su edificio blanco de dos pisos ubicado frente a usted tan pronto haya pasado la garita beliceña y antes de virar a la izquierda para enfilar hacia el sur.

Llevar pasaporte vigente es indispensable para ingresar a Belice, único requisito migratorio puesto que las visas no son necesarias para los mexicanos desde hace mucho tiempo. Llene las formaS migratorias correspondientes y si trae más de cinco mil dólares estadounidenses declárelo en aduanas, para no tener una experiencia desagradable. Recuerde que al regreso, cuando salga de Belice deberá pagar una cuota de salida (Departure Fee) de 37.50 dólares beliceños por persona si estuvo más de 3 días (niños menores de 12 años no pagan).  En general, lea los letreros y cumpla con lo que dicen, tal como lo hace en su país. Bienvenido a la Joya! Su primera parada será Corozal Town, un pueblo a 10 minutos de la frontera bastante parecido a los de México, incluso en su manera de hablar, comida y costumbres. Todo mundo habla español y es gente muy amable, muchos con familia en la península y con nexos estrechos con Chetumal, de donde vienen diariamente algunos profesionistas a prestar servicios –médicos, entre otros- y a donde van los corozaleños de compras, a estudiar o a divertirse. Algunos viven allá aunque trabajen del “otro lado”. Los nombres de los pueblitos, las calles y en general están en español (San Román, San José, San Narciso, San Joaquín). Ya en el pueblo salga de la carretera y vaya al centro, a la plaza principal que esta frente a la bahía de Chetumal, desde donde verá un precioso mar Caribe, color verde claro con tonalidades de jade y azul turquesa, que cambia dependiendo del sol, el clima y la hora, provocado por las aguas rasas características de la bahía que comparten México y Belice y que no permiten una navegación de gran calado para fortuna de los ecologistas y de la naturaleza.

En Corozal Town visite el Ayuntamiento (Town Hall) para admirar el mural de Manuel Villamor Reyes que refleja la Guerra de Castas incluyendo la masacre de Bacalar –en Quintana Roo-. Si prefiere la arqueología, hay por lo menos dos sitios para visitar cerca de este lugar en el norte de Belice. Santa Rita es el más cercano y queda justo antes del pueblo, a mano derecha, cerca de la distribuidora de refrescos. No son ruinas tan preservadas como las de Cerros, a donde hay que llegar por una brecha que suele inundarse en tiempo de lluvias (junio a enero) y que se recorre en unos 40 minutos, no intente ir si no lleva un todoterreno alto; en su defecto tome un bote en el pueblo, que le llevará por la bahía, misma que se puede apreciar desde los alto de una de las pirámides de Cerros. Además de mayas, en Corozal puede encontrar otra cultura, la de la India debido a los inmigrantes de ese lejano país asiático que llegaron desde mediados del siglo XIX. Pregunte por el museo de la cultura india, el primero de ese milenario pueblo establecido en América. A diferencia de otros distritos beliceños, en Corozal todavía se preserva y habla el maya yucateco, un factor que nos une pues al final de cuentas somos primos, ¡huay!H

Copyright 2010.  Texto & fotos: Hidalgo©

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Proteger el medio ambiente

Desde Belice

Cuarenta y un años de cuidar la naturaleza

Publicada en: Diario de Yucatán, el lunes, 15 de marzo de 2010.

Jorge Luis Hidalgo Castellanos


Una de las ONG de Belice que asistió al Congreso Mesoamericano de Areas Protegidas realizado la semana pasada en Yucatán fue la Belize Audubon Society (BAS) cuya Directora Ejecutiva, Anna Domínguez de Hoare, estuvo en la Ciudad Blanca acompañada de Losita Lee, la encargada de las áreas marítimas –entre ellas el famoso Blue Hole– del arrecife coralino de Belice, país que estuvo representado no sólo con miembros de algunas ONG sino con funcionarios del gobierno, incluyendo en el segmento ministerial del congreso encabezado por el titular de la SEMARNAT, a Gaspar Vega el ministro de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Belice quien también es el Vice Primer Ministro en el actual gobierno.
Después de haber mencionado el martes pasado la labor de la FCD, corresponde describir hoy la importante labor de la BAS, organización igualmente dedicada a la proteccion de la naturaleza de este pequeño país rico en biodiversidad y uno de los pulmones del mundo. La BAS es un organismo cuyo objetivo principal es contribuir a que la gente de Belice conviva en armonía con su medio ambiente y se beneficie de él a través del manejo sustentable de sus recursos naturales.

La BAS se constituyó en 1969, como resultado de la iniciativa de Dora Weyer, una británica residente en Belice, y otros interesados que convocaron a una reunión a principios de febrero en lo que había sido la Residencia del Secretario Colonial británico, conocida entonces como the Premier’s Lodge en Belize City y que era la residencia oficial del Jefe de Gobierno; sin embargo George Price, el entonces Premier, no vivía allí –fiel a sus principios y caracteristica humildad- y la destinaba para eventos comunitarios. La BAS se estableció como un capítulo o filial de la Florida Audubon Society (FAS) de Miami, EE UU, conformado por 55 voluntarios, entre ellos el Sr. Price y algunas de sus hermanas –Meg Craig y Lydia Waight- y sobrinos. De hecho un cuñado del hoy Padre de la Patria beliceña, James A. Waight, fue el presidente fundador de la BAS y en su honor se instituyó el premio con su nombre que la BAS otorga anualmente a un conservacionista destacado en una ceremonia que se lleva a cabo usualmente en febrero, mes de su aniversario.

Un destacado aspecto de la BAS, debido a que no existía entonces legislación ni evaluaciones sobre el impacto ambiental, fue su papel en 1971 para impedir el establecimiento de una refinería que se pretendía establecer en el área de Monkey Bay, con una inversión de 150 millones de dólares, fundamentando su posición en la contaminación y deterioro que ocasionaría al medio ambiente y a la calidad de vida de los beliceños; en ello, por supuesto algo habrá tenido que ver el Muy Honorable George Price. En 1973 la BAS se independizó de la FAS y aunque vinculada con otras organizaciones Audubon, comenzó a administrarse por sí misma y a desarrollar un intenso trabajo de protección, conservación, asesoría y educación ambiental.

Durante los 41 años de vida de la BAS muchas han sido sus actividades en pro de la naturaleza y muchas también han sido las viscisitudes que ha pasado, con crisis económicas, problemas políticos, amenazas de grupos de interés y los peligros inherentes a su objetivos, es decir los riesgos a las especies de fauna y flora, agua y ecosistemas provocados por el hombre o como resultado del desarrollo de este joven país cuando no se han respetado las normas y reglas de un desarrollo sostenible.

La BAS ha jugado un rol importante en el establecimiento de la legislación en la materia en Belice, habiendo contribuido y cabildeado para la promulgación de la mayoría de las leyes actualmente en vigor y que están a la vanguardia. Pertenece a la APAMO y se beneficia del PACT para beneplácito de su pequeño equipo permanente de empleados y su sede en la ciudad de Belice.

Actualmente, la BAS tiene a su cuidado nueve áreas protegidas: los monumentos naturales de Actun Tunichil, de Blue Hole, de Half Moon Caye y de Victoria Peak; los santuarios de vida silvestre de la Cuenca Cockscomb –ya refererida cuando hablamos del distrito de Stann Creek- y de Crooked Tree; los parques nacionales de Guanacaste en la ciudad capital y el de St. Herman’s Blue Hole por la carretera del Colibrí hacia Dangriga, asi como la reserva natural de la Montaña del Tapir.
De ellos se pueden decir muchas cosas, pero de los cuales puedo platicar con conocimiento de causa son el de Cayo Half Moon, el islote más oriental del territorio beliceño, en cuyas playas se ve primero el sol en las mañanas tropicales de Belice, a casi dos horas en bote desde Belize City. El cayo originalmente tenía la forma de una media luna, pero los huracanes y el tiempo le han cambiado la figura; ahí se instaló un faro, de hecho dos, pero el antiguo ya no funciona y es ahora una reliquia, para guiar a los navegantes. Este monumento natural fue la primera área protegida de Belice, cuando en 1928 el gobierno británico lo designó como Reserva de la Corona.

Es un santuario de aves entra las que destacan los Bubis, que tienen sus nidos y se refugian en los abundantes árboles y palmeras; por las noches su suelo se congestiona con cangrejos “ermitaños”, esa especie que cambia constantemente de caparazón conforme va creciendo y que es de los más atractivos crustáceos anfibios, de color cobre y rojo encendido. Haber tenido la experiencia de acampar –execepcionalmente- en Half Moon dos noches, a pesar del riesgo por la cantidad de cocos que caen, me dio la certeza de que la isla descrita en la película “La laguna azul” con Brooke Shields existe y es muy cercana a lo que debe ser el paraíso, que seguramente estaba en el Mayab.

Muy cerca del Cayo de la Media Luna, a 15 minutos en lancha, esta el Blue Hole marino, porque el terrestre, el de San Germán, es un tipo de cenote en un parque de la cordillera Maya. El “Agujero Azul” es un gigantesco hoyo de mil pies de circunferencia con mas de 800 de profundidad en medio del arrecife coralino. Es asombroso sumergirse en sus aguas oscuras, en las cuales a 2 metros ya no se ve nada; es un desafío para los buceadores y recuerda el respeto que le tenemos al océano. Practicar “snorkeling” en sus márgenes es una de las experiencias más inolvidables que uno puede tener.

Crooked Tree es un santuario de aves, localizado en una laguna, muy cerca de Belize City y a más de una hora y media de la frontera con México. Ahí puede uno admirar al mítico jabirú, ave de las grandes que fue tomada como símbolo del Banco Central de Belice, que no del país porque ese honor le corresponde al Tucán.

En fin que la biodiversidad en Belice es grande, como ingente es la labor de las organizaciones que luchan día a día por conservarla y educar a la población, como lo hace la BAS, la cual trabaja por crear un equilibrio entre la gente y el medio ambiente, a través de la concientización, pues como su directora afirma “…El mundo no nos pertenece, sino que lo tomamos prestado de nuestros hijos y seremos juzgados por el mundo que hereden.”H

Copyright 2010   Texto & Fotos: Hidalgo




jueves, 15 de noviembre de 2012

Areas protegidas

 Desde Belice

Belice, un ejemplo de conservacion ambiental

Publicado: Martes, 9 de marzo de 2010. Sección Imagen. Calidad de VIda en Diario de Yucatán

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

En ocasión del Tercer Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas (III CMAP) que se celebra esta semana en Mérida con la participación de nueve países, incluidos México y Belice echaremos un vistazo a la situación de éste, tan rico en recursos naturales y con amplia biodiversidad.

Belice es reconocido por proteger el medio ambiente, su fauna, flora y otros recursos. Su legislación está a la vanguardia en la materia y cuenta con varias áreas protegidas en su pequeño territorio de cerca de 23 mil km, casi el tamaño del estado de Tabasco; es decir que Quintana Roo, y por supuesto Yucatán, son mayores en extensión que nuestra vecina nación. Sin embargo, proporcionalmente, Belice tiene una vasta parte de su superficie continental y marítima protegida por ley.

De conformidad con datos de BERDS, un sistema beliceño de información sobre  biodiversidad y medio ambiente, Belice cuenta con casi la mitad de su territorio terrestre y marino protegido (44%), del cual 769,093 hectáreas (ha) son reservas terrestres y 159,030 ha de reservas en el mar, además de 128,535 “oficialmente reconocidas” pero gestionadas por el sector privado, como la que en Gallon Jug tiene Bowen & Bowen Ltd., con casi 300 mil acres. En total, el número de áreas protegidas de Belice rebasa las 90 con distintos niveles de protección.

El marco jurídico en la materia se nutre de legislación previa a la independencia como la Ley Forestal de 1924 y de otras que se establecieron a pocas semanas de que Belice nació como país independiente. La Ley de Protección de la Vida Silvestre y la Ley del Sistema de Parques Nacionales fueron promulgadas en 1981, posteriormente vino la Ley de Protección Ambiental en 1989, además de la de Pesca. Los sitios protegidos se dividen en Belice en reservas de tipo arqueológico, forestal, natural o marino; además de las que fueron establecidas como parque nacional, monumento natural y santuario silvestre.

A nivel gubernamental es el Ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente, a través de su Departamento Forestal y el Departamento de Medio Ambiente, el que vela, promueve y facilita la conservación de la naturaleza de Belice, pero debido a que la estructura burocrática es pequeña e insuficiente y los especialistas son pocos, el gobierno descansa en gran parte en las organizaciones no gubernamentales (ONG).

Para complementar lo anterior y con el fin de facilitar la labor de las instancias –públicas y privadas- involucradas en la protección de la naturaleza, se tuvo que evaluar un aspecto más, el financiero; y es que en un país joven, con poca población y escasos recursos financieros en el erario como lo es Belice, había que buscar un mecanismo que permitiera mantener y sostener el sistema de protección, por lo que después de un proceso de consultas con varias instancias del gobierno, ONG, sector privado y organismos internacionales conservacionistas se estableció en 1996 un fideicomiso que se conoce como PACT (Protected Areas Conservation Trust), con estructura y personal para recaudar fondos destinados a la protección de las diversas reservas naturales e impulsar su desarrollo sustentable; la iniciativa contó con el endoso y apoyo de USAID, a la sazón con un proyecto para desarrollar un Plan Nacional de Sistema de Áreas Protegidas (NARMAP, por sus siglas en inglés). El PACT busca y recibe donativos públicos y privados, nacionales e internacionales y una singular manera en la que el gobierno de Belice le apoya es obligando a todo extranjero que visita el país a pagar una cuota de salida equivalente a 3.75 USD aproximadamente que se entrega periódicamente al PACT para que lo administre y distribuya.

En 2002, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con la colaboración de the Belize Audubon Society (BAS), una ONG local, se dio a la tarea de congregar a todas las instancias interesadas en proteger la naturaleza, estableciendo en enero de 2003 APAMO, (Association of Protected Areas Management Organization) una asociación que actualmente acoge a 15 organismos con programas en todo el país.

En la noble tarea de proteger los recursos naturales hay varias instituciones en Belice, incluyendo capítulos u oficinas de muy reconocidas organizaciones como the Nature Conservancy, the World Wild Fund o the Smithsonian Institute, pero de las beliceñas quiero destacar dos, sobre todo porque conozco sus actividades personal y directamente.

La primera es Friends for Conservation and Development (FCD) dirigida por Rafael Manzanero –quien laboró en México- y que tiene su sede en San José Succotz, un pintoresco pueblito del distrito de Cayo, en las márgenes del río Mopán, frente a las ruinas mayas de Xunantunich y muy cerca de la línea fronteriza con Guatemala. Esta ONG sin fines de lucro tiene a su cargo una de las áreas más grandes –con 264 mil acres, cerca de 107 mil ha- y magníficas de Belice, el Parque Nacional de Chiquibul (PNC) que tiene el mayor sistema de cavernas y grutas de la América Central; además apoya en la protección de otras como el Monumento Arqueológico de Caracol, centro arqueológico con el más alto monumento maya de Belice (43 m) y la Reserva Forestal Chiquibul, las tres en la cordillera Chiquibul-Maya que se encuentra en el rincón occidental del país y que mantiene una gran variedad de flora y fauna endémicas, entre ellas tapires, jaguares, guacamaya rojas, monos aulladores, cocodrilos moreleti y ranas juliani. El PNC es una de las 11 prioridades del Sistema Centroamericano de Áreas Protegida. Entre las funciones de FCD están la de conservar, resguardar y proteger la biodiversidad, promover la educación medioambiental y la investigación científica, además de las relaciones amistosas en la materia con Guatemala, en razón de su vecindad y de compartir los recursos, dado que la naturaleza no reconoce límites ni fronteras.

La FCD lleva más de 20 años trabajando en la protección de Chiquibul por lo que ahora es una organización respetada y que abre las puertas a pasantías de jóvenes comprometidos, con programas conjuntos de protección con el Instituto de Arqueología y otras instancias gubernamentales de Belice, así como con universidades nacionales y extranjeras. Actualmente tiene planeado establecer un programa turístico de desarrollo sustentable en las cavernas de Chiquibul, con 55 km subterráneos ya explorados y por las que el río Chiquibul transcurre con la posibilidad de practicar en él “rafting” o “tubbing” en las profundidades de esas imponentes grutas quizá recorridas por los mayas hace siglos.

La segunda institución es BAS, una ONG con 40 años de trabajo y que actualmente tiene a su cargo 9 áreas protegidas tanto en la tierra como en el mar, pero de ella les platicaré en la próxima entrega. H

Copyrights 2010.  Texto & Fotos:  Hidalgo


viernes, 21 de septiembre de 2012

Difusión cultural


DESDE BELICE   

El Instituto de México en Belice

Publicado: 1o de marzo de 2010. Diario de Yucatán

En el conocido barrio de Kings Park en la zona norte de la ciudad de Belice se localiza la costera New Town Barracks, una calle que posteriormente cambia de nombre y se convierte en Princess Margaret Drive; quizá la más bonita avenida de Belize City. En ella se ubica un edificio sencillo que constituye una referencia en la ciudad y que los beliceños conocen como la “Embajada mexicana”, de hecho en los recorridos turísticos que suelen contratar los pasajeros de los cruceros que arriban a la mayor ciudad del país, en su mayoría norteamericanos, al pasar frente a esta pequeña edificación los guías la presentan como “The Mexican Embassy”.


En realidad, aunque es parte de la Embajada de México no es su sede, sino el Instituto de México en Belice (IMB). En el edificio laboran el Agregado Cultural de México –yucateco por cierto y con vasta experiencia en la materia– quien también es el director del IMB, acompañado desde hace poco por otro diplomático encargado de comunicación social y asuntos fronterizos, además de alojar a las secciones Consular y la de Cooperación Técnica y Científica. El consulado de la Embajada tiene acceso por la pequena calle Wilson, pues el inmueble está en la esquina con New Town Barracks.


El IMB fue establecido en 1993 por el gobierno mexicano y construido en un terreno donado al efecto por las autoridades de Belice. Dicen que muchos años antes ahí se encontraba un hospital mental, que fue destruido por uno de los huracanes que azotó la ciudad; ello le da al IMB un cariz singular como los antiguos edificios que albergan museos –y fantasma, dice la vox populi- en diversas partes del mundo. Por cierto, el Museo Nacional en Belize City ocupa los galerones de la prisión de antaño.


El edificio del IMB en sí es de una arquitectura simple con tres salones principales –uno de ellos adaptado como galería de arte– y otras tantas oficinas, todas unidas por un corredor localizado alrededor de un patio central, que recuerda las casonas del México colonial. Fue inaugurado durante una visita presidencial con el nombre de Instituto para la Cooperación y la Cultura México-Belice (ICCMB) con el propósito de servir como centro cultural y de encuentro entre las manifestaciones artísticas de ambas naciones. En ese entonces, pese a que tambien se había construido otro edificio en la capital para las oficinas de la Embajada, se arrendaba una casona tipo colonial inglés en Belize City frente al Memorial Park que se dejo de ocupar a fines de septiembre de 2005. En la ciudad estaban la mayoría de las representaciones diplomáticas.


Con el paso de los años y adaptándose a los cambios de la política cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el ICCMB mudó su nombre oficial para adoptar el que ahora tiene, manteniendo, sin embargo, su objeto y finalidad: estrechar las relaciones bilaterales a través de la cultura y la cooperación. Esto se traduce en la práctica con exposiciones y actividades artísticas sobre México y realizadas por nuestros connacionales, pero también con las de los artistas beliceños, quienes cuentan con un espacio más en su país, donde mostrar su talento. Esto es relevante debido a la escasa infraestructura cultural de calidad en este país, misma que fuera de pequeñas y poco equipadas casas de la cultura, cuenta con sólo tres instituciones culturales completas: el Centro Bliss para las Artes Escénicas, el Centro George Price para la Paz y el Desarrollo –éste en la capital- y el IMB. Hay por supuesto algunos centros o galerías privadas, como The Image Factory que dirige Yasser Musa, conocedor y promotore de las artes y la cultura en Belice. La carencia de centros culturales indica la relevancia del IMB y la importancia de que México haya decidido establecerlo a principios de los noventa pues sin duda ha coadyuvado al desarrollo de la cultura en el país, por lo menos en cuanto a mostrar diversas manifestaciones artísticas; cierto es que el IMB podría haber sido mejor aprovechado desde su establecimiento y ser uno de los pilares culturales del país, pero la escasez de recursos financieros y otros factores han ralentizado su innegable presencia.


El IMB a lo largo de más de 17 años ha presentado exposiciones de pintura, de fotografia,  escultura y artesanías; ciclos de cine mexicano y de otros países, en particular de Iberoamérica. En la literatura ha habido presentaciones de libros y revistas, así como tertulias y discusiones sobre diversas obras y escritores. Baile y danzas folkloricas no han quedado fuera, desde jarabes y sones hasta ballet clasico, pasando por las percusiones de la danza garifuna y los timbales metálicos de las típicas Steel Bands caribeñas que en el caso de Belice tambien incluyen interpretaciones con arreglos de musica popular mexicana de moda (Maná , Juan Gabriel o Selena). En lo educativo, el IMB ha ofrecido entre otros, cursos de español y otros idiomas, musica y otras artes y ls convocatorias de becas. Sus salones han acogido talleres y seminarios que forman parte del programa de cooperación con los que México asiste a Belice, pero tambien ha abierto sus puertas a otros cursos o eventos de instituciones beliceñas públicas y privadas que benefician a la comunidad local. Los organismos internacionales con representación en Belice así como las embajadas de otros países han utilizado el IMB para llevar a cabo actividades varias. El IMB es un lugar de encuentro y solaz, que sirve también para actos cívicos que enseñan y fomentan el amor a nuestro país y sus simbolos nacionales a los mexicanos residentes y sus hijos.


Otra vertiente del programa regular que realiza el IMB es la serie de actividades culturales que presenta a nombre de la Embajada en otros foros a lo largo y ancho de Belice, como los dos centros mencionados en párrafos anteriores. Suele apoyar los festejos de los diferentes distritos y poblaciones a lo largo del año, incluyendo la Escuela México en Corozal, facilitando grupos artísticos mexicanos, sobre todo folklóricos, provenientes de los estados del Sureste de nuestra nación, principalmente de Quintana Roo y Yucatán. Y por supuesto, apoya la presentación de artistas de Belice en la República Mexicana.


El IMB es una institución que fomenta las artes, la cultura y la cooperación entre dos naciones, que si no son hermanas, sí estoy seguro de que son muy amigas.H
Copyrights 2010.  Texto & Fotos: Hidalgo 








martes, 14 de agosto de 2012

Tierra olvidada

 DESDE BELICE 

Toledo, la Tierra Olvidada del Sur


Publicado el 22/feb/2010 en el Diario de Yucatán.

Jorge Luis Hidalgo Castellanos


                                   LOS DISTRITOS DE BELICE. Toledo Cuarta de cuatro partes.

De Staan Creek la “Carretera del sur” (Southern Highway) conduce al mas meridional de los distritos de Belice, Toledo, cuyo nombre nos evoca a España una vez más y como no, si estas tierras pertenecían a sus colonias de ultramar, en el nuevo mundo del siglo XVI, tan vastas que se dio el lujo de descuidarlas en beneficio de los británicos que encontraron un refugio en las costas centroamericanas cuando supieron como atravesar el bello, pero peligroso –para la navegación- arrecife coralino.

Victoria Peak in the Maya Mountains. La cordillera maya, en Belice

Toledo es también vegetación pura y la parte más húmeda del país, con precipitaciones casi todo el año. Entre otras cosas uno encuentra extensos arrozales y plantaciones de bananos de exportación, donde las multinacionales monopolizan las cosechas de exquisitas frutas que consumen norteamericanos y europeos. Aquí también fueron famosos en los siglos XVIII y XIX los ingenios azucareros y los cañaverales, pues la lluvia en abundancia favorecía las plantaciones.

Toledo tiene quizá los más altos índices de pobreza de Belice, a pesar de tener riqueza en abundancia y exportar sus productos, lo que pareciera ser una constante en los países en desarrollo y nos recuerda a ciertas regiones de nuestro país, sobre todo Chiapas. Su población es reducida, con apenas unos 30 mil habitantes, la mayoría de los cuales vive en Punta Gorda, la mayor localidad del distrito. Es la parte de Belice con mayor presencia maya, de los quiché (q’iqché) y mopán, que coexisten con descendientes de colonos provenientes de la India, menonitas, norteamericanos emigrados después de la Guerra Civil en Estados Unidos y por supuesto negros. Entre estos últimos destacan los garinagu, aquel grupo descendiente de africanos y caribes con dotes artísticas.

Barranco es un pueblito casi en la frontera sur de Belice donde nació y fue enterrado Andy Palacio, el icono musical contemporáneo de Belice y el músico beliceño más conocido en el extranjero, quien era garífuna y cuya estrella se extinguió en el cenit de su carrera profesional, después de haber recorrido el mundo en su primera gira y antes de iniciarse el que hubiera sido el segundo y más exitoso World Tour del creador de “Wátina”, un disco muy recomendable grabado con The Garífuna Collective. Andy, embajador cultural de Belice, a quien tuve el gusto de conocer, nos dejó súbitamente víctima de un infarto en enero de 2008.

Ciudades mayas
Toledo cuenta también con varios sitios arqueológicos mayas abiertos al público, lo que es natural y común en todo el territorio beliceño, al final de cuentas es parte del Mundo Maya, junto con el sureste mexicano, Guatemala, Honduras y el Salvador. Tres de los más conocidos y mejor preservados en todo Belice son Lubaantún, Nim Li Punit y Uxbenká, lugares que se incluyen en la currícula que se enseña en Historia y Ciencias Sociales a los niños beliceños en las escuelas del país.

Otra forma de llegar a Toledo es por avioneta, lo que le permite ver desde el aire la belleza de sus selvas húmedas y siempre verdes (Rainforest). Un día normal en este distrito tiene sol, lluvia y neblina, aves de diversos colores que trinan sin parar y espectaculares paisajes. En Punta Gorda hay algunas playas y se disfruta del mar Caribe y el siempre presente arrecife de coral que se extiende de norte a sur por todo el litoral de este pequeño y hermoso país. Adentro, en las montañas mayas, la densa vegetación realmente hace olvidar la civilización y la jungla lo es todo con altos árboles de los que penden largas lianas, surcadas por innumerables arroyos y ríos como el Temash y el Sarstún (Sarstoon) que dan nombre a un parque nacional y reserva natural.

El río Sarstún es la frontera natural en el sur beliceño. El otro lado es guatemalteco, pero la gente es casi la misma, lo que es natural en una región fronteriza en cualquier parte del mundo. Si Belice es sinónimo de naturaleza, Toledo es la naturaleza pura, exuberante y virgen en varias de sus partes; no en vano sus habitantes la llaman la “tierra olvidada” (the Forgotten Land), en un doble sentido que denota beneficio y protección a la naturaleza, pero que a su escasa población le significa desatención a sus necesidades básicas, de salud, educación, comunicación y otros aspectos comunes de la vida del siglo XXI.

Para bailar
Algo con lo que en Belice se identifica a Toledo es la punta, ritmo frenético que invita a bailar hasta al más triste. Aunque esta parte de la cultura se comparte con Honduras, los beliceños en particular la bailan de una manera más que sensual, ruborizando a veces al forastero, pero nunca alejándolo del ritmo de las percusiones con que se interpretan ni del gusto de su danza. Algunos recordarán “Sopa de caracol”, una pieza muy conocida en México en los años 80 interpretada por un grupo hondureño. Esa es una de las más famosas canciones de punta en español, aunque “domesticada” para el consumo comercial internacional, es decir, menos salvaje y erótica. La sopa de caracol (Conch Soup) es, por cierto, un platillo típico de Toledo que afortunadamente se puede disfrutar también en otras partes de Belice cuando no hay veda del caracol. Toledo es toda una experiencia y con el terminamos este breve viaje por los seis distritos de Belice que nos tomo un mes con paradas semanales.H








Copyright 2010  Texto & Fotos: Hidalgo

lunes, 30 de julio de 2012

Carretera del colibrí


LOS DISTRITOS DE BELICE.   (Tercera de cuatro partes.)
Stann Creek 

Publicada: 15 de febrero de 2010    Sec. Imagen        Diario de Yucatán



Desde Belmopán, la capital de Belice, llamada por los lugareños la “Ciudad jardín” uno puede tomar la “Carretera del colibrí” (Hummingbird Highway), quizá la vía con paisajes más bonitos en el vecino país, para viajar al sureste y entrar al distrito de Stann Creek, el segundo más grande de esta nación. La sinuosa carretera atraviesa parte de la Cordillera Maya (Maya Mountains) en la que se encuentra el pico mas alto Victoria Peak (1,120 m) y selva con ríos en los que uno siente realmente a la exuberante Centroamérica de belleza verde hasta llegar a Dangriga, la cuna de los Garinagu (plural de Garifuna), un grupo étnico descendiente de africanos que llegaron a América como esclavos y de indígenas Caribes de las islas que se encuentran el mar del mismo nombre y que originalmente se establecieron en San Vicente y las Granadinas. Este grupo tiene características físicas propias y se singulariza por ser un pueblo artístico, del que muchos conocidos músicos, actores y artistas plásticos han salido para enriquecer el panorama cultural beliceño, como Andy Palacio, Pen Cayetano o Nicholas. Dangriga se ubica en la costa y es un pintoresco pueblito donde está el Museo Garifuna Gulisi y desde hace unos meses la Galería de Pen Cayetano, músico creador del Punta-Rock y pintor reconocido que ha expuesto en el Instituto de México en Belice y regresó recientemente de Alemania donde vivió 20 años.

Un poco antes de Dangriga está Stann Creek Valley, donde se recolecta la mayoría de los cítricos –naranjas, limones y toronjas- del país y se procesa en la planta industrial de Belize Citrus Products Limited (BCPL), para exportar jugos, néctares, aceites y esencias a EE UU, Asia y Europa, una de las mas importantes industrias de Belice.

Al sur de Dangriga, sobre el litoral, está Hopkins, paradisiaco lugar en el delta del río Sittee con bonitos hoteles y resorts que hace olvidar la civilización, con instalaciones –y precios- de primer nivel. De ahí se puede ir en lancha a algunos cayos donde también hay lugares donde pasar unas vacaciones inolvidables. Desde Dangriga, antes llamado Stann Creek Town, se toma la “Carretera del sur” (Southern Highway) hacia Placencia y en el camino pueden verse grandes plantaciones de plátano (banano en Centroamérica), otro producto de exportación y algunas aldeas mayas. Placencia es una localidad en la punta de una mini península que con su nombre nos recuerda el pasado colonial español y confirma la placidez y solaz del lugar En este lugar sí hay playas, a diferencia del litoral norteño de Belice y cuenta con una infraestructura hotelera para todos los precios y gustos. Hasta hace poco se llegaba por un camino de terracería, complicado en época de lluvias -9 meses- pero que gusta al aventurero y al eco turista. También puede arribarse en un bote desde Independence o Big Creek, en la parte continental o por aire.

En Placencia existen varios hoteles y resorts, pero quiero comentar sobre dos que conozco y que llamaron mi atención. Uno es el Turtle Inn, lodge propiedad del cineasta Francis Ford Coppola, que ofrece 25 bungalows frente al mar en instalaciones tipo polinesia. Cuenta con lo que para mí es el mejor restaurante italiano de Belice y probablemente de esta parte del continente situado en un salón a los cuatro vientos con un techo de guano altísimo. Pastas, pizzas y otras delicias, preparadas con verduras y hierbas finas de la hortaliza propia y orgánica del hotel son servidas con cerveza local Belikin o vinos importados de la propia casa Coppola (del norte de California) que si bien son caros, valen la pena. Si no quiere alcohol, jugos de frutas locales y un agradabilísimo ambiente. Por supuesto, no hay teléfono ni TV en las habitaciones.

El otro es The Inn at Robert’s Grove, maravilloso lugar, con decoración guatemalteca de muy buen gusto que tiene un muellecito que se adentra al azul-turquesa del Caribe. También tiene un buen restaurante, pero lo mejor es su cena-bufete que no deja insatisfecho al cliente y es servida en el patio a orillas de la piscina principal, con derecho a langosta y lechón asado a la leña. No en balde, Placencia organiza un Lobster Fest, un festival en el que la langosta es preparada de diversas maneras durante un fin de semana.

El distrito de Stann Creek tiene además una de las mejores reservas protegidas con fauna y flora: Cockscomb Basin Wildlife Sanctuary, bajo custodia de la Belize Audubon Society reconocida ONG, donde se puede encontrar a los 5 felinos de Belice: puma, margay, jaguarundi, ocelote y el jaguar; para éste último, el tercer mayor félido del mundo y tradicionalmente estimado y respetado en todo el mundo Maya existe un santuario que le ha permitido reproducirse. En este parque se dice, pueden verse casi 300 especies de aves, un paraíso para quienes gustan de la vida al aire libre…H

Continuará.
 


Copyright 2010.    Texto & Fotos: Hidalgo







jueves, 12 de julio de 2012

Distrito de Belice

LOS DISTRITOS DE BELICE.   (Segunda de cuatro partes).
Belice y Cayo

Publicado en: , lunes, 8 de febrero de 2010. Diario de Yucatán
Mencionaba en la entrega anterior que la “Isla Bonita” (San Pedro) se ubica en el Cayo Ambergris –una isla de la que hablaré en particular en otro artículo-, en el distrito de Belice y es quizá el más famoso de los destinos turísticos beliceños. En San Pedro casi no existen vehículos automotores y lo usual es caminar o utilizar Golf Carts; los carritos eléctricos de hasta 5 pasajeros no contaminan y evitan congestionamiento de tránsito en el pueblito idílico que es bañado por aguas de la bahía de Chetumal y del mar Caribe donde uno puede estar en la playa o practicar deportes marinos, sobre todo el buceo en el segundo mayor arrecife del mundo. En la Isla Bonita se puede comer bien y sabroso, no he probado en otros lugares mejores “fish fingers” que ahí, sobre todo en Ramon’s Village, un bonito hotel con bungalows en la playa.

No hay que comparar a San Pedro con nuestras playas, no; en todo caso podría asemejarse al Puerto Escondido (Oaxaca) de hace 20 años. Es originalmente un pueblito de pescadores con población parecida a la de Corozal, por lo que todo sampedrano habla español en casa y de hecho, si no fuera por los letreros en inglés de la isla, uno podría pensar que se está en una localidad mexicana. De hecho los isleños no solo están familiarizados con México sino que se sienten muy cercanos a nuestro país, física y emocionalmente, pues los originales sampedranos provienen de Yucatán.

La radiodifusora local Reef Radio/Radio Arrecife transmite en ambos idiomas y recuerdo que en ocasión de las inundaciones de Tabasco en 2007 organizó un “radiotón” en beneficio de los damnificados que rápidamente recaudó miles de dólares que entregaron directamente en Villahermosa. Fue conmovedor ser testigo de esa espontánea iniciativa porque lo usual es que el hermano mayor siempre ayude al menor y en este caso fue al revés, con todo y las necesidades propias.

San Pedro está a una hora en bote –Water Taxi o “Watta Taksi” en criollo- de la ciudad de Belice, aunque también se puede llegar en avioneta a través de Maya Island Air o Tropic Air, las aerolíneas locales. Pronto podrá hacerse de manera regular en lancha desde Chetumal, a través de la bahía.

 En el distrito de Belice está la antigua capital del país, una ciudad de contrastes que tampoco debemos compararla con las nuestras. Belize City es única, es simplemente Belize City. Con sus estrechas calles con baches y zanjas laterales, canales y un río grandioso y potente que mancha con sus aguas el azul turquesa del Caribe y que es cruzado por tres puentes, con casas de madera en palafitos –todavía-, su población de origen africano en su mayoría con fuerte nacionalismo y afiliada al Caribe, pero que cada vez habla más español. Belize City con sus Johnnie Cakes, Fry Jacks, pupusas salvadoreñas, Rice and Beans, pollo frito, alta humedad y mucho calor. Un lugar en el que no pasa nada y uno vive bien, tranquilo, sin preocupaciones, campechanamente.

  Belize City es la mayor ciudad del país con casi 100 mil habitantes y el centro comercial de Belice. Se ubica a 150 km del río Hondo, en la frontera con México y a otros tantos de la frontera con Guatemala. En la ciudad se encuentra la rancia Corte Suprema de Belice y las catedrales de St. John (anglicana) –la primera construcción de ladrillo en Honduras Británica- y de Holy Redeemer (católica) construida casi en su totalidad de madera. Cuenta con un puerto pese a sus aguas rasas, y un aeropuerto internacional, el Philip S. W. Goldson que recibe vuelos de EE UU, El Salvador y desde hace poco conecta diariamente con Honduras, Guatemala y Cancún. Algunas industrias como la única cervecería del país, Belikin Brewery y la fábrica de frituras Mr. Crisp están aquí. Los principales bancos: Belize Bank, Scotiabank, Atlantic Bank y Heritage Bank operan desde Belize City. Atrás del Central Bank está la antigua prisión, convertida ahora en el Museo Nacional. Tres hoteles destacan: Princess Hotel & Casino, Radisson Fort George y The Biltmore Best Western, además de tener buenos restaurants indios, chinos, italianos o turcos y las hamburguesas en algunos sitios son realmente buenas, pero no espere encontrar marcas conocidas. Es una pena que no haya uno mexicano, si bien la propia gastronomía beliceña ofrece platillos de origen yucateco como el escabeche, relleno, cochinita, salbutes y tacos.

Old Belize es un atractivo lugar a 15 minutos del centro por la “carretera occidental” rumbo a Belmopan que ofrece la única playa –artificial- de la ciudad, un buen restaurante, salón multiusos y un mini museo histórico que vale la pena conocer.

En Belize se encuentra el St. John’s College, centro jesuita de educación media superior que era muy famoso en el sureste mexicano hace algunas décadas y a donde acudían a estudiar varios quintanarroenses en aquellos años previos a los 70, antes de que Belice se independizara y Quintana Roo se convirtiera en entidad federativa. Belize City ofrecía el nivel educativo y los centros que aún no tenía el nuevo estado del sureste, además del aprendizaje del inglés, idioma que los quintanarroenses están obligados a conocer dada su vocación turística y en el caso de su capital por la interacción cotidiana con Belice.
  


Oficinas del Primer Ministro
  Volvamos al recorrido por los distritos de Belice y tomemos la carretera occidental (Western Highway) que nos lleva al distrito de Cayo. En él se localiza, casi en el centro del territorio nacional, Belmopan, la capital nacional, a 80 km de Belize City. Es una pequeña ciudad establecida por decreto en la década de los años sesenta para trasladar los poderes del litoral a una zona segura y alta para evitar los daños de los huracanes que azotan la región caribeña y con el fin de poblar el centro del país. Por ello la llamada “Ciudad Jardín” aloja los poderes ejecutivo y legislativo del país, aunque no la sede del judicial, que como se ha dicho está en Belize City. El Gobernador General despacha y reside en esta ciudad de escasos 13 mil habitantes, en la Belize House. El Primer Ministro despacha en Belmopan al igual que todos los ministros, en edificios públicos que suelen ser compartidos por diversos ministerios. Los miembros del Parlamento sesionan en la cúspide de Independence Hill, un área en el centro de la ciudad que aloja a la mayoría de las instalaciones gubernamentales. El área está rodeada por una avenida (Ring Road) a partir de la cual se expande la población. Ahí está el Museo Arqueológico, una modesta construcción con valiosas piezas.

Hacia el occidente encontramos Santa Elena/San Ignacio, poblaciones gemelas separadas por un río y comunicadas con dos puentes, uno de madera, tipo vado y otro de estructura metálica. De fuerte influencia y cultura centroamericanas ahí el español es usualmente hablado, pero con acento chapín, pues la frontera con Guatemala está a escasos 15 minutos. Ambos son lugares pintorescos y bucólicos establecidos en una zona montañosa, muy diferente a Belize City. Muy cerca están Spanish Lookout, asentamiento menonita muy desarrollado, con yacimientos petroleros y Central Farm, un área eminente agropecuaria donde existen además de ranchos, laboratorios y plantas experimentales gubernamentales –BAHA entre ellas- y en las cuales Taiwán tiene equipos de especialistas y técnicos que realizan proyectos para mejorar la producción.

Entre San Ignacio y la frontera, conocida con el eufemismo de “Zona de Adyacencia”, debido al diferendo que mantienen Belice y Guatemala, el visitante puede ir a Xunantunich, sitio arqueológico bien conservado por el NICH (National Institute of Culture and History), de los que hay muchos en la jungla. Continuará.

Copyright 2012      Texto & Fotos: Hidalgo