Natural belleza

Un país pequeño con una gran belleza natural. Es una joya en el hermoso Caribe centroamericano.

A small country with a natural beauty. It is the "Jewel" of the Central-American Caribbean.

Um pequeno pais com uma beleza natural. E mesmo uma joia no formoso Caribe centroamericano.

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es...Belice. IT IS...BELIZE. é...Belize

es...Belice.  IT IS...BELIZE.  é...Belize
Belice (en Centroamérica)

lunes, 16 de abril de 2012

Diario de Yucatán

EL VECINO DESCONOCIDO.  Publicado 11 de enero de 2010.


A los mexicanos en general nos es familiar el nombre de Belice; todos sabemos que es un país con el que el nuestro tiene frontera en la parte sur, así nos los han enseñado en las clases de geografía desde hace por lo menos 30 años. Algunos saben algo más de esa nación e incluso que era una colonia inglesa y que obtuvo su independencia hace no mucho tiempo. La inmensa mayoría, sin embargo, nunca hemos estado en Belice y lo desconocemos a grado tal que hay quienes creen –no muchos, afortunadamente- que es una isla del Caribe.

En efecto, Belice es más caribeño que centroamericano y más anglosajón que latino, a pesar de estar en la parte central del continente y formar parte del istmo, pero no es una isla; ello es resultado de su historia y del aislamiento en el que hasta hace poco se encontraba provocado de forma deliberada o involuntaria por sus propios habitantes y los de los países de la región, con la excepción –quizá- de los guatemaltecos debido al añejo diferendo territorial que sostienen.
Más allá de saber que es un pequeño país vecino, lo cierto es que en México se desconoce a Belice y a los beliceños. Pero tampoco es la excepción, porque estrictamente hablando tampoco se conoce a los otros dos vecinos –EE UU y Guatemala- aunque por supuesto, la relación con EE UU tiene larga historia y la influencia del gigante del norte está en casi todo aspecto de nuestra vida diaria, incluyendo las remesas de nuestros paisanos, y por ello lo tenemos más presente. Lo más desconcertante es darse cuenta que los estados del Sureste en general –con los que comparte tanto- y Quintana Roo en particular, cuya ciudad capital dista 10 minutos de la frontera, también tiene escaso conocimiento del país con el que hace frontera.

Como esta columna del Diario se escribe Desde Belice, creemos necesario hacer una breve descripción de ese país para ubicar mejor al lector y que las próximas entregas sea dedicadas a dar cuenta de otros aspectos interesantes de la nación vecina que queda solamente a escasas dos horas y media de los límites del sur de Yucatán y con el que le unen lazos de sangre, tradiciones y cultura en general, que ya describiremos.


Belice es un país que siendo colonia del Reino Unido de la Gran Bretaña se llamaba Honduras Británica. Su principal ciudad se llamaba Belice, al igual que el principal río del país que lo recorre de occidente a oriente y desemboca en el mar Caribe, precisamente en el área donde se asentó dicha ciudad, su capital durante mucho tiempo. En la década de los 70, los colonos lograron que el nombre del país cambiara, a pesar de seguir siendo una colonia británica, para llamarse Belice (Belize en inglés). El 21 de septiembre de 1981, Belice consiguió su independencia y se constituyó en una democracia parlamentaria basada en el sistema de Westminster, miembro de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth), antes Mancomunidad Británica de Naciones. A diferencia de México y del resto de los países de la región –en su parte continental- no tiene un sistema político presidencial ni se elige directamente a sus Jefes de Estado y de Gobierno, sino que el partido que obtiene la mayoría de los escaños de diputados en las elecciones generales conforma un gobierno encabezado por el líder de dicho partido –siempre y cuando también haya ganado la curul en su respectivo distrito electoral- quien asume la posición de Primer Ministro (Jefe de Gobierno). El gobierno se compone de varios ministerios que integran un Gabinete, que es designado por el Gobernador General (Jefe de Estado) de Belice a propuesta del Primer Ministro. El Gobernador General es un ciudadano beliceño nombrado por la Reina británica, todavía la soberana de este país, misma cuyo retrato aparece en todos los billetes y monedas locales.

Políticamente existe la división tripartita de poderes y el Parlamento de Belice (Asamblea Nacional) cuenta con dos cámaras como el Congreso mexicano, de las cuales solamente la de Diputados (House of Representatives) es elegida mediante voto directo, con excepción de quien la preside, cargo que normalmente recae en una persona afín al partido que obtiene la mayoría de la Cámara. Actualmente el país se divide en 31 divisiones electorales, con lo que existe otro tanto de escaños, más el presidente de la Cámara baja. El Senado es la segunda cámara parlamentaria del poder legislativo de Belice y se compone de 12 miembros, más su presidente, que al igual que con los diputados le corresponde al partido mayoritario. Sin embargo, los senadores no son electos directamente por la ciudadanía sino que son seleccionados por los partidos y grupos de interés como las iglesias, el sector privado y los sindicatos.


Todos los miembros del gabinete deben pertenecer al Parlamento, ya sean diputados o senadores, lo que hace que casi la mitad de los diputados sean también ministros y detenten en muchos de los casos más de una cartera ministerial, como es el caso del Ministro de Asuntos Exteriores y Comercio Exterior quien además es el Procurador General. Lo mismo pasa con Turismo, Aviación Civil y Cultura o con el titular de Servicios Públicos, Transporte, Comunicaciones y Gestión de Desastres. Esta si es una diferencia con nuestro país puesto que en Belice se puede ser miembro de dos poderes al mismo tiempo; cosas del sistema parlamentario.
Llama la atención lo pequeño de los poderes Ejecutivo y Legislativo, pero ello se explica con el número de habitantes que se dice hay en Belice: alrededor de 350 mil habitantes y Belize City, la mayor ciudad, tiene 75 mil personas aproximadamente. Es decir, el número de representantes políticos es proporcional a la población, si bien, como el censo de este año lo reflejará, la cantidad real de habitantes en todo el país sobrepasa el medio millón; la mitad de la que existe sólo en Mérida. Belice es pues, el país centroamericano con menor población en una extensión territorial de casi 23 mil km², o sea casi el tamaño que tiene el estado de Tabasco. Si se considera estos dos datos resulta que Belice cuenta con bastante terreno, además de un largo litoral.
Con México, Belice comparte una frontera terrestre de 150 km de extensión, en su mayor parte con el estado de Quintana Roo y limitado naturalmente por el rio Hondo y el arroyo Azul. Una pequeña parte colinda con Campeche, en el ángulo superior que hace con Guatemala. Además, compartimos la bahía de Chetumal, un área rica en biodiversidad con flora y fauna endémicas pero con aguas rasas que no permiten la navegación de buques de gran calado. La frontera marítima cruza casi horizontalmente la bahía y evita el acceso desde territorio mexicano al mar Caribe, lo que no evita a las naves mexicanas navegar puesto que tienen derecho de paso ad perpetuam en virtud de un acuerdo bilateral vigente desde finales del siglo XIX.

Posteriormente nos referiremos otros aspectos de Belice, por ahora los datos mencionados son suficientes y no pretenden nada más que coadyuvar a facilitar el conocimiento de un vecino próximo a Yucatán, bajo la premisa de que ello permite comprenderlo para tener una relación amistosa y de cooperación. Yucatán ha tenido y tiene una fuerte presencia en Belice y ahí reside la importancia de que lo conozcamos mejor. Debemos evitar algo similar a lo que Alan Riding tituló Vecinos Distantes, relacionado con nuestro vecino del norte, puesto que en el sur, si bien Belice puede ser todavía el vecino desconocido, no es tan distante y tiene más similitudes con nosotros que diferencias. Los beliceños así lo piensan.H

Copyrights 2010.   Hidalgo

lunes, 19 de marzo de 2012


36 HORAS EN LA CIUDAD BLANCA

Si bien no soy de Yucatán como me gustaría, soy un mexicano al que le gusta viajar. Siempre que voy a la bella tierra del Mayab, lamento no poder quedarme más tiempo pese a que ese es mi deseo y cada vez que la visito, desde 1987 en que por primera vez lo hice llegando en autobús, encuentro nuevas cosas, descubro más su riqueza cultural y hago más amigos yucatecos.

Quiero compartir con los lectores de El Diario una breve crónica de mi más reciente visita a la capital yucateca, la cual por cierto conmemora el 6 de enero de 2010 su aniversario número 468, pues refleja la amplia gama de actividades que Yucatán ofrece –al forastero y al lugareño- para tan corto tiempo de estancia. Es una maravilla!

En esta ocasión arribé a Mérida a las 12:00 en punto del sábado 12 de diciembre, procedente de Belize City a bordo del todoterreno de mi amigo Domingo, un yucateco de cepa, conocedor de sus costumbres y cultura. Se trataba de aprovechar una escala en la Ciudad Blanca, teniendo como destino final México, para acudir a una cita con mi padre el lunes siguiente. Contaba con 43 horas para disfrutar de Mérida, incluyendo las dedicadas al sueño de dos noches –o para aprovechar la vida nocturna meridana- antes de abordar el vuelo de las 7 de la mañana del día 14, pero 36 horas efectivas.
 Me hospedé a propósito en un céntrico hotel de la calle 55, casi al lado de la Iglesia de Santa Lucía, aunque estuve a punto de llegar a El Castellano, el Hyatt o el nuevo Ibis. No me arrepentí, la localización del hotel fue excelente, pues estaba decidido a recorrer el centro histórico y asistir el domingo a escuchar El Mesias con la prestigiada Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) -que gracias a Dios y a quienes la crearon existe para deleite del Sureste de México y de quienes residimos en el más pequeño de los países vecinos. Mérida es pues, un respiro cultural en la bella y tropical naturaleza centroamericana, que debemos aquilatar y aprovechar.

El parque de Santa Lucía me recordó las serenatas de los jueves que pasé alguna vez en Mérida, aunque no existía en ese entonces el Ki´XOCOLATL de al ladito, en el que bebí ahora un delicioso chocolate caliente y compré barras de chocolate elaboradas con exquisitos ingredientes mexicanos con la más pura tradición de Bélgica. Es que Mérida acoge, Me dicen, un buen número de extranjeros que la enriquecen y la proyectan. La plaza conserva la belleza de siempre y la mañana del domingo 13 disfruté en ella, vistiendo una tradicional guayabera y antes del mediodia, de música popular y buen baile con orquesta que de no haber sido por mi interés en ver a Lomonaco interpretando a Handel hubiera disfrutado hasta más tarde.

La comida del sábado fue con mi primo Víctor y su yucateca esposa Graciela en “Los Colonos” del Parque Alemán, lugar recomendable para degustar de manera sencilla parte de la gastronomía y que –noté- sólo cambió el techo de guano por el de concreto en 22 años –la primera vez que comí en él-, como consecuencia de un incendio. Tacos de cochinita, relleno negro, pavo, longaniza y chicharra fueron la introducción culinaria del fin de semana, acompañados de horchata y una reminiscencia de la cervecería local, con forma de botella: una clara y fria Montejo. En el trayecto mi primo me mostró el mercadillo navideño establecido en el remate del Paseo Montejo y algunos modernos centros comerciales. Visitamos –como debe ser- una tienda de guayaberas.

La tarde terminó con un recorrido por el sur del centro de la ciudad que ha pasado –y continúa- por un proceso de remodelacion y conservacion del estilo arquitectónico colonial, en la que visité brevemente la Ermita de Santa Isabel, monumento del siglo XVIII que cuenta con un jardín botánico y era conocida antiguamente como la Ermita de Nuestra Señora del Buen Viaje por estar ubicada en el Camino Real de Campeche. La ermita funciona y está ubicadad en el lado oriente de la calle 66 sur.

Después de un breve descanso en el hotel, decidí recorrer la Plaza Grande –Zócalo para los del centro del país-, disfrutando del sabor de un helado de mamey que compré al pasar por el portal en la afamada y por todos conocida sorbetería Colón. Aprecié la Iglesia Catedral y la Casa Montejo y escuché a músicos que dedicaban melodias a quienes tomaban café, refresco o golosinas en los portales, en una agradable y fresca noche que comenzaba.

Me dirigí entonces al Teatro Daniel Ayala en la calle 60, a media cuadra de la Plaza Grande y que lleva el nombre del más destacado músico sinfonista de Yucatán. El lugar data del siglo XVII y era conocido como el “Cine Principal”, donde otro reconocido artista y titeretero del estado, Wilbert Herrera, presentaba en el marco del Festival Anual de las Artes-Otoño Cultural 2009 “Historias de un Crimen”, una opera-rock-jarana con títeres o guiñoles de su autoría, que recrea legendarias historias sobre Don Lucas de Gálvez y Montes de Oca, gobernador de Yucatán en el siglo XVIII que fue asesinado el 22 de junio de 1792 al salir de palacio. Wilbert tiene 50 años como artista y su trabajo ha sido reconocido por figuras de la talla de Jim Henson, creador de los Muppets, entre otros. El espectáculo gratuito realmente valió la pena y el teatro estaba lleno, pero tuve que salir a las 9 para poder llegar al Teatro Mérida.

El Mérida es un edificio de estilo Art Decó rescatado en el 2000 y que cuenta con tres salas, además de ser sede de la Cineteca estatal que exhibe periodicamente ciclos de cine de arte. En su sala principal presencié, con cierto retraso, la funcion de clausura –ahí me enteré- del XV Festival Internacional de Danza Contemporanea Oc´Ohtic que durante una semana llevó a Mérida compañías de danza de México y de por lo menos 5 países más. El sábado 12 correspondió a la Compagnie Herve Koubi dirigida por él mismo y Guillaume Gabriel complacer al público después de la protocolaria ceremonia de clausura con la presencia de altos funcionarios del estado y del INBA. La compañía francesa presentó un innovador programa que incluyó una singular versión del clásico Copelia (Coppélia, une fiancée aux yeux d´émail…) en la que la protagonista es vista con ojos de “niño mayor” y aparece vestida como una dominatriz, enfundada en ajustado traje de cuero negro y botas altísimas de plataforma y con tacón de aguja en lugar de zapatillas de ballet a la que Frantz, su enamorado, se somete para alcanzarla no sólo a ella sino a todo lo ella le inspira y la rodea. Una excelente versión, que ciertamente rompe el esquema y puede no haber gustado a los tradicionalistas, pero que es muestra de lo vanguardista que Mérida puede ser, en cuanto al arte se refiere.

Despues de un reparador sueño, el domingo 13 tomé el desayuno, a sugerencia y acompañado de Víctor, mi primo, en “Siqueff” restaurante de comida libanesa que se aloja en una colonial casona de la calle 60 y que prepara uno de los mejores y típicos huevos motuleños, quizá de los mejores y hay quien dice que ahí fueron creados. Regresé al hotel para vestirme a rigor –guayabera de manga larga, claro está- y asistir al Peón Contreras, teatro construido en 1908 –y que el gobierno rescató para darle la cara que ahora presenta- a escuchar a las 12 del día El Mesías, oratorio de Handel con la estupenda OSY, bajo la dirección del maestro Juan Carlos Lomonaco y un excelente coro dirigido por Luis Luna y las voces de Claudia Rodríguez, Ma. Eugenia Guerrero, Leonardo Villeda y Carlos Serrano.

Me encontré en la entrada a mi querida amiga Dalila, residente en Europa desde hace décadas, que estaba a compañada de Roberto y otra amiga, yucatecos todos que me invitaron a uno de los mejores lugares del teatro, desde donde disfruté El Mesias, mientras afuera caía un aguacero como los que sólo el Sureste es capaz de ofrecer. Posteriormente, en compañía de mis acompañantes y amigos nos dirigimos por la calle 60 hacia la Plaza Grande, en cuyo recorrido mis amigos comentaron con simpatía, el olor a k´omoh como consecuencia de los deshechos de las parvadas de aves que viven en los arboles y la lluvia que había caido. Conocí el “Nuevo Olimpo”, centro cultural de primer nivel que presenta muestras de artes plásticas y música, entre otras actividades. El almuerzo tardío lo hicimos en el hotel-boutique “Casa Lucía”, frente a la plaza de la santa del mismo nombre, donde además de los papadzules, nos bebimos un buen café.

El tiempo aún me alcanzaba para conocer la plaza de toros y mis amigos me dieron la botada al coso de Reforma, pues no quería perderme la primera corrida de la temporada, cuyo cartel incluía los mexicanos Octavio Sánchez “El Payo” y Arturo Macías “El Cejas”, además del español Morenito de Aranda, quienes se enfrentaron sin mucha suerte a toros de “Doña Celia Barbabosa”, con el apoyo de una simpática y animada afición que otorgó algunas orejas. Me tocó, pues llegué tarde, un lugar en sol, pero con la ventaja que de que habiendo sido un día nublado y la lluvia del mediodia hizo que refrescara la tarde.

Después de los toros, me trasladé a la casa de unos amigos en Monte Cristo, en el norte de la ciudad, para saludarles y compartir los festejos de las Bodas de Oro de sus padres, de manera que pude comer Relleno Negro y Cochinita Pibil con un buen vino tinto y cantando acompañados por una guitarra, lo que tuve que dejar a medias antes de las 10 de la noche pues todavía quise llegar a la tienda de Euan, en la 62 casi frente al Teatro Mérida a comprarme unas guayaberas de manufactura local, tan necesarias en Belice, pues ya que no tengo obligación de usar corbata y traje en mi oficina aprovecho para vestir la comoda y fresca prenda típica de Yucatán.

36 horas efectivas bastaron para poder hacer lo que describí y no pude hacer más porque había que preparse para la partida que me obligaba a dejar mi hotel en la madrugada (5:30 am) para no molestar a los empleados de Volaris, aerolinea, por cierto, de buena calidad y que cumple las garantías que ofrece, puesto que al final la salida se retrasó una hora debido a la neblina y me abonaron 850 pesos para un próximo viaje, que espero sea para retornar a Mérida una vez más. Ojalá muy pronto. H

Copyrights 2010. 

Texto: Hidalgo

Recuerdos de 2009

Iniciamos en esta fecha una republicación electrónica de algunoa artículos que no se incluyeron completamente en este blog en la fecha original.  Disfrútenlos!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Mister Price

Independientemente de su estatura política y el lugar que ocupa en la historia de Belice, George C. Price era un ser humano en toda la extension de la palabra.   Viva la Independencia Belice!  Long Live George Price!

lunes, 27 de diciembre de 2010

Regalo de fin de año

Los lugares pequeños tienen muchas ventajas y la tolerancia y el respeto son fundamentales en una sociedad globalizada.

Small places have a lot o advantages if compared with big cities. Tolerance and respect are corner-stones of a globalized society.

Os locais pequenos tem muitos beneficios e vantagens, mas a tolerancia e o respeito san fundamentais numa sociedad globalizada.



Articulo/Article/Artigo

Por un niño "globalizado"  (27/dic/2010)

GLOBALIZACION
Los zapatos le incomodaban y no soportaba los calcetines; tampoco quería estar de la mano todo el tiempo, pues deseaba salir corriendo a donde le viniera en gana. Estaba de vacaciones –afortunadamente- en la gran ciudad y aun y cuando era agosto y no hacia frío en el altiplano, a los tres días quería regresar a su terruño, por lo menos al que él consideraba su lugar de origen en el tórrido trópico, muy cerca del mar. Es en estas ocasiones cuando uno se da cuenta que las nacionalidades y las fronteras son artificialmente establecidas, como algun ministro de Exteriores lo señaló y fue víctima de los nacionalistas.

Cuando le preguntaron a este pequeño de poco más de tres años de dónde era, sin vacilar respondió que del lugar donde en ese momento vivía  –aunque era acreedor a por lo menos 3 nacionalidades-, único que recordaba y al que arribó antes de caminar. Sus padres eran de otros países y el niño había nacido en otro continente, pero a su tierna memoria infantil sólo le era familiar el entorno que en treinta meses había conocido y que por ser una pequeña ciudad le permitía una libertad casi absoluta con un clima cálido que le dejaba disfrutar todo el año el patio y jardín de su casa, sin límites para él y su hermano mayor, y donde usualmente andaban descalzos y en shorts o semidesnudos.

Con el paso de los meses y no obstante continuos comentarios que escuchaba respecto a que tenía tres nacionalidades y de hecho viajaba a su corta edad, dependiendo del destino, con dos o tres pasaportes, él aseveraba y defendía su adoptado origen, aunque podía, literalmente, ponerse la camiseta de las otras tres naciones cuando competian internacionalmente, sobre todo en fútbol, que le encanta; las identificaba muy bien y sabía lo que decía. Sin embargo, el país donde residía era su referencia y adoptó su idioma, acento, costumbres y comida.

El destino y algunas peronas quisieron que su padre fuera a trabajar a otro lugar, lejos, muy lejos, casi en la Cochinchina y poco a poco al pequeño travieso, inquieto e incansable se fue convenciendo de que iban a realizar un largo viaje a otro país. Al principio le gustó la idea y dijo que quería ir, para regresar a su casa y contarles a sus amigos a dónde había ido; cuando se le insisitió en que su nueva casa estaría en aquel otro país, rompió en llanto, pues súbitamente percibió que no regresaría a su adorado terruño, por lo menos no pronto. No tuvo opción y viajó con la familia.

En el nuevo hogar, con otro idioma, cultura, escuela y amigos, todavía se rebelaba y pedía regresar, pero las semanas, los nuevos lugares y su capacidad le hicieron reconfortarse y percibir –y aceptar- que realmente estaba en otra tierra.

El ser humano tiene la capacidad de adaptarse a casi cualquier lugar al que las circunstancias le obligan a ir. A veces las mudanzas son voluntarias, muchas otras son obligadas y la historia da cuenta de ello con los miles de refugiados, asilados y desplazados dentro de un mismo país o a otros continentes, por causa de regímenes políticos, guerras o desastres naturales. Lo importante es que los lugares de destino se nutren de los que llegan y estos normalmente se asimilan a la cultura local, independientemente de su lugar de origen. Son las enseñanzas de los adultos o las presiones de los grupos lo que hace que haya nacionalismos que si bien pueden ser benéficos, pueden ser peligrosos, sobre todo por la intolerancia.

Nuestro pequeño recién llegado, es hasta ahora un ciudadano del mundo y desconoce la discriminación. A su corta edad conoce varias culturas e idiomas, producto de su exposicion a diversos ambientes y grupos. Su mayor cambio ha sido que aprendió a que la urbe le limita la libertad que tenía, como andar sin zapatos y en su triciclo frente a su casa, junto a su hermano. Más tarde, ojalá no, tendrá que aprender que hay más limitaciones que impone la “civilización” y la ciudad que da anonimato.

Por lo pronto este pequeño disfruta, salta, corre, grita, conoce y hace berrinches pues apena cumple cinco navidades, casi en el día en que millones festejamos y conmemoramos el nacimiento de otro niño “globalizado” que predicó la tolerancia y el amor. Felicidades!H


Copyright 2010    Texto & Fotos: Hidalgo

viernes, 24 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD! Merry Christmas! FELIZ NATAL!

A todos los amigos y familia / To all friends and family  /   A todos os amigos e familia

Desde Belice  les desea una FELIZ NAVIDAD!  y PROSPERO ANNHO NUEVO!


We wish you a MERRY CHRISTMAS!   and HAPPY NEW YEAR!


Desejamos-lhes um FELIZ NATAL Y BOM ANO NOVO!

lunes, 20 de diciembre de 2010

El secreto mejor guardado

Belize City desde el aire, al dejarlo definitivamente.
Río Mopán, desde la jungla
Se ha cumplido un ciclo que comenzó hace un año, en diciembre con el ánimo de despertar la curiosidad y el interés por el secreto mejor guardado del Caribe: Belice. Gracias al Diario de Yucatán, cada lunes de 2010 se publicó un artículo semanal que describía un aspecto de este pequeño país centroamericano con alma caribeña. Se viajó así, de manera imaginaria, del norte al sur y del oriente al occidente, lo mismo en la costa que en la montaña, el pantano o los sitios arqueológicos.

Este último artículo del ciclo no es en sí una despedida, sino un agradecimiento a quienes leyeron Desde Belice cada semana y gracias a ello viajaron a esta nación o recordaron su estancia allí. También se agradece a quienes colaboraron con comentarios, fotos, felicitaciones y críticas. Que disfruten "la joya" y por favor, difundan el secreto.

Felices fiestas en Belice
A year ago , in December, Desde Belice started to be published with the aim to increase the interest of people for Belize: the Caribbean best kept secret. Thanks to Diario de Yucatan, a renowned daily newspaper from Merida, every Monday of 2010 an article describing aspects about this tiny Caribbean soul's Central American country was published. We travelled, virtually, from North to South and from Eat to West, visiting the coast, the mountains, the swamps and the Maya archeological sites.

The last article of this column is not really a farewell, but a way to thank all those that read Desde Belice during the year and could travel to this country or perhaps could remember their trips to it. A big thanks to those other that contributed with comments, pictures, congratulations and criticism. Enjoy "the Jewel" and please, spread the secret.


A bordo del avión, antes de partir.
 O final de um ciclo acaba depois de um ano. Em dezembro de 2009 surgiu a ideia de escrever uma coluna no Diario de Yucatan, um dos mais pretigiados jornais do México que se publica em Mérida, com a finalidade de fazer que se conhecesse mais o melhor guardado segredo do Caribe: Belize.  Assim foi que Desde Belice apareceu a cada segunda-feira na Secao Cultura do Diario descrevendo algum aspecto deste pequeno pais centroamericano com coracao caribenho.  Viajou-se, de maneira imaginaria, pelo seu territorio; de norte ao sul e do oeste a l'este, se passando pelo litoral, a serra, os pántanos e as ruinas arqueologicas mayas.

Esta última parcela da coluna nao é uma despedida mesmo, mas um agradecimento a todos aqueles que acompanharam Desde Belice a cada semana durante 2010 e que viajaram pela primeira vez a esse pais ou que gracas a ela puderam lembrar da época na qual estiveram lá. Obrigado também a quens colaboraram com a coluna atraves de comentarios, fotos, parabens e críticas até. Curtam "a Joia" e por favor, espalhem o segredo.

Articulo/Article/Artigo

Despedida del "Secreto mejor guardado"  (20/dic/2010)

A MANERA DE DESPEDIDA
Arribé a Belice, como casi todo extranjero (sobre todo los mexicanos), sin conocer realmente el lugar a donde llegaba; no había mucha información impresa e incluso en internet era limitada la que existía y las fotos no decían gran cosa del lugar y mucho menos de Belize City y otras localidades del país. Era terra incognita para mí, a pesar de ser de una nación vecina.

Al principio la ciudad, y sobre todo el norte beliceño, me dio la impresión de que había llegado al interior de mi país, en algun estado del sureste mexicano o de cualquier departamento centroamericano, con la diferencia del idioma y con bastante aún por hacerse. Con el paso de los meses, unas frescas guayaberas y un vehículo de doble tracción, Belice comenzó a ser más que un lugar de trabajo con limitaciones; resultó ser, como decía su slogan turístico: “el secreto mejor guardado” del Caribe y con tesoros que se aquilatan también con el tiempo, como la naturaleza y los amigos. Aquella es abundante y generosa y éstos leales y abiertos, en todo caso pródigos ambos.

La selva, los pantanos, las montañas, los ríos y el mar son de verdad únicos y compensan lo reducido del territorio beliceño del tamaño de Tabasco. No hay que viajar muy lejos o a otros continentes para ver en poco tiempo tanta riqueza natural. La población, también pequeña se multiplica con su manera de ser y parece más grande por su nobleza de espíritu. Y es que los lugares con limitaciones fomentan cosas que en las grandes ciudades o lugares más desarrollados ya se han olvidado.


Sobrevolando el río Belice, en la partida

La falta de contaminación del aire, los más hermosos cielos nocturnos –compartidos con Yucatán- que permiten casi tocar las estrellas, la fauna que aún no sale de la urbe y la ciudad que está inserta en la exuberancia de la jungla o el manglar. Los cayos y su mar azul turquesa, los cítricos, bananos y otras frutas tropicales, la tolerancia étnica y los inumerables sitios mayas, la música garifuna y la extraña lengua criolla qe unifica, además de la cadenciosa y típica pereza que irrita y desespera al recién llegado o al necio. Todo eso es Belice, “la joya” caribeña en la América Central o el tesoro centroamericano del Caribe.

Otra fortuna de quien vive en Belice es la proximidad con Quintana Roo y con Yucatán. Válvulas de escape y referencias de desarrollo, sitios que significan y representan lo mexicano en el país vecino, por lo que no es gratuita su presencia cultural en la cotidianeidad beliceña. En Belice, México es Chetumal, Cancún o Mérida, algo que no siempre se aprecia de esa manera entre los mexicanos, para cuya mayoría el centro lo domina todo y es la referencia cultural en el extranjero. No en Belice y por ello la asistencia que esa region le brinda es importante, indispensable y natural.

Personalmente, la experiencia beliceña ha sido, sin duda, una de las más enriquecedoras de mi vida profesional y privada, con retos y oportunidades que entre otras coadyuvaron a forjar el carácter, crear y estrechar vinculos familiares y amistosos, fomentar la cooperación, cultivar el amor y comprender que no tener todo no es un problema sino una oportunidad para crear, innovar o encontrar la solución.

Belice sigue siendo un misterio para la mayoría de los extranjeros, por lo que, con el apoyo del Diario, surgió a fines de 2009 Desde Belice, la que ha querido a lo largo de un año alentar el interés del lector en este maravilloso país que si bien presenta muchas similitudes con México también tiene cosas muy diferentes y únicas. La columna no dejaría de publicarse de no ser porque las responsabilidades de quien esto escribe se han trasladado a otro lugar, muy lejano, al otro lado del mundo y sería difícil desde la distancia describirles aspectos de “la Joya” vecina que además no concuerde con su título.

“Desde Belice” se despide con alegria por haberles llevado más de 52 entregas semanales en 2010, con tristeza porque acaba su ciclo y con esperanza de que usted, lector, viaje –si no lo ha hecho- pronto a Belice para conocer sus secretos y disfrutarlos. Gracias, Felices Fiestas y hasta luego!H
Salida de Belice, rumbo al norte (México)
 















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Copyright 2010. Fotos y texto: Hidalgo